Un Terminator de carne y hueso
Cuando Rob Spencer tenía 13 años, un accidente con una escopeta le dejó ciego de un ojo. Pese a las múltiples operaciones y años de tratamiento jamás recuperó la visión, por lo que hace 3 años decidió prescindir del órgano muerto. Ahora Rob, con 36 años, es un productor de vídeo que quiere darle un buen uso de agujero que hay en su cara: quiere construir un ojo prótesis con una minicámara de vídeo.
Pero claro, desarrollar tal tecnología que permita instalar una cámara en el globo ocular y que funcione bien cuesta mucha pasta, pasta que Rob de momento no tiene. Así que, mientras tanto, Rob se ha instalado un ojo a lo Terminator para tratar de recaudar fondos y dar a conocer su proyecto a alguna empresa que le pueda ayudar.
Más info en BMEzine

