Análisis: Flower
Nunca es demasiado tarde para analizar un juego si es una obra de arte y ese es el caso de Flower. Thatgamecompany, creadores de “fl0w”, lanzó la pasada primavera este juego en exclusiva para Playstation Store. Flower es una de las mejores experiencias de toda la generación por su precioso apartado visual, digno de un cuadro, y el magnifico control utilizando, es de lejos el juego que más ha aprovechado el sensor de movimiento del Sixaxis/DS3.
La premisa de Flower es que el jugador toma el control de una corriente de viento que circula por el paisaje. En Flower, el entorno, que en la mayoría de los juegos permanece en segundo plano, está tan presente que llega a convertirse en el verdadero protagonista. El jugador escapa del estresante mundo exterior y viaja por paisajes hermosos y vivos, formados por decenas de miles de briznas de hierba independientes. Al controlar el viento, el jugador podrá guiar y recoger pétalos, mediante la interacción con otras flores y con el entorno. El viaje y los objetivos cambian en cada nivel, pero en todos será necesario volar, explorar e interactuar con el escenario. Utilizando la inclinación del mando, el jugador podrá guiar al pétalo principal y reunir más creando una inmensa serpiente multicolor y el gris escenario cobrará vida.
No hay menus en pantalla, no hay forma de morir, no hay instrucciones ni puntos. Flower no está diseñado para ser un simple juego, es una experiencia de entretenimiento. Tampoco supone un gran reto, es un juego simple, que se juega mejor relajado, sin prisas para completar el nivel. Aunque como todo juego de PS3 tiene sus logros y alguno presenta bastantes complicaciones.
Si visualmente es una maravilla, el sonido no podía ser menos. Cada flor, cada pétalo que recogemos, es una pequeña nota musical de piano en harmonia con una tranquila melodía de fondo y el sonido del flujo del viento al atravesar los cielos y chocar con la hierba.
Flower es otra muestra de que el videojuego era, es y seguirá siendo un arte. Flower es un cuadro, es un poema, es una opera de luces, colores y sonidos. Es una experiencia para la vista, para el oído y también el tacto gracias al control totalmente libre, de 360 grados, de una brisa de aire con tus manos.
NOTA























Una de esas pequeñas joyas que pasan desapercibidas en cada generación.